Ansiedad, depresión y suicidio infantil

Aun hoy en día sigue existiendo la creencia falsa de pensar que la depresión o la ansiedad en niños no existe y que por tanto no sufren de ninguna alteración de salud mental, sustentado en la base de que los niños no tienen “problemas” o aspectos por los cuales estresarse. Sin embargo, de algunos años para acá se han desarrollado estudios que han permitido identificar alteraciones del estado de ánimo en niños y es un tema que viene siendo explorado cada día con mayor frecuencia.

Estudios recientes indican que, a nivel mundial entre 10 y 15 de cada 100 niños, niñas y adolescentes presentan problemas y/o trastornos mentales, un 2’1% de los niños sufren depresión y un 19’6% sufren ansiedad.

Por ello cobra importancia hablar de psicología infantil, que, aunque ha pasado inadvertida y hoy cuando nos enfrentamos a la pandemia por el Covid-19, donde muchos de nuestros hábitos y rutinas se vieron obligadas a modificarse, hicieron visible la afectación emocional y dejaron en evidencia el estado de salud mental, no solo de nosotros como adultos, sino también de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Los niños, niñas y adolescentes pueden presentar alteraciones internalizantes y externalizantes. Sí se manifiestan a un nivel de la conducta (externo), se caracterizan por un bajo nivel de regulación emocional, dificultades en las relaciones interpersonales, trasgresión de normas, irritabilidad y agresividad, o a nivel cognitivo (interno), los cuales guardan relación con los pensamientos y emociones que no son expresados, por tanto, son mucho más difíciles de detectar, ya que los niños que los padecen tienden a sentirse más tristes y frustrados, son comúnmente tímidos, retraídos, miedosos e insulso a desmotivarse con facilidad.

Cuando los sentimientos de miedo, tristeza e irritabilidad son persistentes, podrían deberse a ansiedad o depresión.

Ahora que, como padres, la pandemia nos ha permitido compartir otros espacios con nuestros hijos y tenemos el tiempo para estar más atentos a su desarrollo, es importante sensibilizarnos frente a la salud mental, creando buenos hábitos, ayudándolos a identificar y gestionar sus emociones, facilitarles la expresión de sus pensamientos y sentimientos en torno a las situaciones diarias que puedan llegar a perturbarlos.

Es normal que los niños en la infancia presenten temores, sin embargo, cuando no superan las preocupaciones típicas de su edad, empiezan a interferir en sus actividades de la vida diaria en todos sus contextos, puede que se diagnostique un trastorno de ansiedad.

Así mismo es natural sentirse triste en algunas ocasiones de la vida, tanto niños, como adultos. No obstante, algunos niños pueden presentar tristeza por largos periodos, llegando a perder el interés incluso en lo que antes solían disfrutar. Cuando el niño siente tristeza y percibe que no es capaz de solucionar o que le sucede o explicar sus emociones, puede que ser diagnosticado con depresión.

¿Cuáles son los signos de alarma?

Como padres y cuidadores, debemos estar atentos a los síntomas que puedan presentar nuestros hijos. Los más frecuentes son: alteraciones en el patrón de sueño y apetito, dolor de cabeza, agresividad, aislamiento, timidez, irritabilidad, conductas de “infantilización” o vuelta de comportamientos propios de cuando el niño era más pequeño (si controlaba esfínteres, ahora no), tristeza frecuente, falta de concentración, intranquilidad, nerviosismo, dolor de estómago, vomito o inducción de vómito frente a situaciones altamente emocionales, cambios emocionales que llevan a presentar pataletas e incluso  la aparición de múltiples temores que anteriormente no se tenían.

Otro signo de alarma específicamente en la depresión, es la ideación suicida o intento de suicidio, que cada vez cobra más fuerza en los niños y adolescentes y más visible se hace aún en tiempo de pandemia.

Según un estudio realizado por el Ministerio de Salud, el número de casos de intento de suicidio en niños, niñas y adolescentes, en 2016 y 2017, en Colombia arrojo los siguientes datos:

Edad

2016

2017

De 05 a 09 años

66

114

De 10 a 14 Años

2173

3330

De 15 a 19 Años

4946

7665

Fuente: Boletín de Salud Mental 2017. Ministerio de Salud.  Bodega de Datos SISPRO (SGD-SIVIGILA. Consulta realizada en septiembre de 2018. 
Así mismo la bodega de datos del SISPRO, indica que entre 2009 y 2017, asistieron a consulta por 141.364 personas de 0 a 19 años, asociado a diagnósticos de Episodio depresivo y Trastorno depresivo recurrente.

 

Tratamiento

Las alteraciones o aparición de conductas que pueden ponernos al límite como padres, no siempre son simples “berrinches” o formas de llamar la atención, debemos comprender que son la forma de expresar las emociones que no saben verbalizar y gestionar. Por tanto, nuestro papel es fundamental en el desarrollo de su inteligencia emocional, en la guía y orientación que reciban de nuestra parte, para crear adultos sanos mentalmente, ya que de la gestión de nuestras emociones depende en gran medida nuestro bienestar.

Con relación a su tratamiento, en caso de detectar o identificar señales de alarma, el primer paso consiste en guiar al niño en buscar soluciones y ayudarlo a expresar sus preocupaciones, animándolo a verlas como válidas, hablando abiertamente con él y enseñándole a mostrar sus sentimientos y, en segundo lugar, si los síntomas persisten y en casa las herramientas parecen no dar solución, es hora de buscar ayuda profesional, como un  psicólogo en terapia infantil.



Del cuidado de la salud mental en la infancia, se determina la salud mental de la edad adulta.







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