El sarcasmo: la mejor arma para encubrir agresiones.

De manera cotidiana dentro de nuestro lenguaje tiende a utilizarse el sarcasmo, como una forma de “humor”, sin embargo, detrás de este se encubren agresiones y quien lo utiliza quiere demostrar cierto nivel de superioridad, por tanto, puede actuar como el “sabe lo todo”, el que “todo lo soluciona” y de quien “todos necesitan ayuda”.

 Aunque es una forma de demostrar habilidad en el uso de palabras o vocabulario, ciertas veces puede resultar en sutiles formas de agresión, llegando incluso a herir a los demás y perjudicando en gran medida la comunicación, ya sea de tipo afectivo, familiar o laboral.

 Las personas que tienden a utilizar el sarcasmo cuando establecen comunicación con quienes interactúan, tienden a ser incapaces de establecer un diálogo neutro y asertivo, por tanto, terminan direccionando sus conversaciones a la burla como una forma de expresar que se tiene el control.

Es importante aprender a identificar este estilo de comunicarse, ya que, de no establecer límites, terminamos por normalizar y justificar a los “matones intelectuales”, los cuales se perciben superiores y actúan criticando lo que parece “obvio” y de “sentido común” para sí, menospreciando entonces la menor “inteligencia” de los demás.

 Estos rasgos de personalidad utilizan el sarcasmo como una forma no solo de mostrar su dominancia, sino también de encubrir inseguridades en otros aspectos de la personalidad, como la capacidad de regular emociones, la capacidad de expresar sentimientos, habilidades para comunicarse de manera asertiva entre otras. 

Una cosa es lo que se dice, otra como se dice.

Perfil de un “matón intelectual”

Para instaurarse un estilo comunicativo a través del sarcasmo, muy seguramente se hizo desde la niñez, donde no se corrigieron a tiempo conductas como burlas a los demás, el celebrar o aprobar hacer sentir mal a otros por tener otras capacidades y  brindar demasiada importancia al coeficiente intelectual dejando de lado la inteligencia emocional, lo que termina convirtiendo niños en adultos prepotentes, engreídos o tal vez llegando a tener algo de narcisistas. Algunas de las características son: 

  • Ridiculizar o hacer bromas a los demás.
  • A través de su lenguaje resaltan  en sí mismos su “intelecto”, no tienen necesidad de insultar para lastimar.
  • Parecen acaparar conversaciones mostrando “cuanto saben” o el  dominio en ciertos temas.
  • Cuando expresan sus opiniones o sentimientos, lo hacen cautelosamente a fin de hacerte sentir que “debes” pensar como ellos y sutilmente insultar tu inteligencia.
  • Son susceptibles a la crítica y pueden sentirse ofendidos con facilidad.
  • Carecen de insensibilidad interpersonal o cierto nivel de empatía.
  • Es hábil en su vocabulario, pero pobre al expresar sus emociones.

Este tipo de agresiones suelen ser comunes en nuestra cotidianidad, tanto que las hemos normalizado y muchas veces no somos conscientes de cómo funcionan y el impacto psicológico que pueden tener.   Sin darnos cuenta están en nuestro entorno laboral y así mismo los llevamos a la intimidad, es decir a espacios más personales como la dinámica familiar y de pareja o incluso de amistad.

 Según el Ranking Bully Types”  (2010),  los matones intelectuales son especialistas  en camuflar sus inseguridades a través de palabras y frases arrogantes, pareciendo que podemos caer en una especie de gaslighting (una forma de abuso psicológico que consiste en manipular la percepción de la realidad del otro), de lo cual parecen  disfrutar los matones intelectuales a la vez que consiguen que los demás se sientan inferiores  para reafirmar que son más hábiles e inteligentes. 

El efecto psicológico del sarcasmo

Según estudios, como el de  Raymond Gibbs (profesor e investigador de psicología), quien público su investigación en el Journal of Experimental Psychology, indicando que el uso del sarcasmo es común en nuestro lenguaje a tal punto que no somos conscientes del impacto que este puede causar sobre nuestra salud mental.

Inicialmente se es incapaz para notar el trasfondo del sarcasmo y por el contrario parecemos adoptar una postura de celebración ante las sutiles palabras o frases, lo cual a largo plazo puede traer grandes consecuencias como: 

  • Afectación de la autoestima.
  • Deterioro de los vínculos afectivos que se establecen.  
  • Genera embotamiento o aplanamiento emocional.
  • Fatiga mental por acumulación de emociones.

 En la Universidad Estatal de Michigan, se realizó una investigación acerca del impacto psicológico del sarcasmo, donde se descubrió que, al ser objeto de comentarios sarcásticos, se desgastaban mentalmente tratando de descifrar o buscar la real identificación con la intención del comentario.

A largo plazo entonces este desgaste mental desencadena una falta de control de impulsos y dificultad para gestionar emociones.

¿Como hacer frente al sarcasmo?

Más allá del conocimiento e intelecto, debe haber un complemento con la inteligencia emocional a fin de establecer relaciones más sanas y cercanas desde la empatía que estrechen los vínculos afectivos y no por el contrario que los fracture.

La textura que le pones a lo que dices, puede cambiar el mensaje

  1. Si constantemente recibes comentarios sarcásticos de alguien en el contexto familiar, laboral, escolar o estas en una relación afectiva con un “matón intelectual” no asumas una actitud pasiva, pero tampoco reacciones con rabia, ya que lo único que conseguirás será entrar en una batalla.
  2. Expresa con tranquilidad como te hace sentir su comentario o la manera en que lo dice.
  3. Exige al sarcástico que sea “literal”, es decir que sea claro en sus palabras. Esto te permitirá no normalizar comentario en comentario lleno de ironía, porque solo terminará afectando tu salud mental.
  4. Desdibuja y desenmascara las intenciones del sarcástico a través de la confrontación o el cuestionamiento.
  5. No alimentes al sarcástico con admiración. 

El sarcástico tiene un máster en comunicación metafórica.

 
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