Acudir al psicólogo: un regalo para nuestra salud mental

La salud mental es la base de la salud física, que a su vez se encuentra relacionada con una adecuada calidad de vida. Por tanto la salud es integral y abarca todos los componentes del ser humano, es decir no solo somos cuerpo, también contamos con una esfera mental que regula en gran parte lo que somos y hacemos. Por un lado no solo existen factores biológicos que actúan como facilitadores para el desarrollo de trastornos mentales, sino que también entran a ser determinantes aspectos como las estrategias de afrontamiento o recursos psicológicos de cada persona, siendo quizás un indicador de la reacción frente a determinadas situaciones o momentos de la vida. Es importante reconocer que de la misma manera como cuidamos el cuerpo para estar saludables, debemos cuidar la mente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que no cuidar nuestra mente, puede representar pérdida de años de vida e incluso generar discapacidades que limitan el desempeño del ser humano.

Para comprender mejor la salud mental, es importante conocer su concepto y romper con estigmas, para así ajustarlo a nuestra cotidianidad como parte de la salud y al momento de requerir ayuda profesional estemos dispuestos a darnos el regalo de acudir a un psicólogo, como un espacio por y para sí mismo, donde no existen juicios y si bastantes herramientas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Además afirma que cerca de la mitad de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 14 años y 1 de cada 4 personas presenta un trastorno mental a lo largo de la vida.

En Colombia según la Encuesta Nacional de Salud (ENSM), realizada en el 2015, 4 de cada 10 colombianos reportaron haber tenido algún problema de salud mental. El 4,7 % de los colombianos sufren de depresión, un porcentaje más alto que el promedio mundial. Dos de cada 100 colombianos padecen trastorno afectivo bipolar siendo el 25 % niños y adolescentes. No obstante ahora con el confinamiento debido a la pandemia por el COVID-19, las cifras son más evidentes. El “Estudio de Solidaridad” de Profamilia, con apoyo del Imperial College of London, encontró que el 75 % del total de los 3.549 encuestados reporto haber sufrido afectaciones de tipo mental, refiriendo en un 54 % sentirse nervioso, el 53 % cansancio, 46 % impaciente y el 34 % experimentar rabia o ira. Sumado a ello en Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca se han registrado el mayor nuero de consultas solicitando asesoría por problemas de salud mental, según el balance de la línea 192.

Lo anterior puede dar cuenta que más allá de afectarnos la cuarentena o el confinamiento, es la poca importancia que le damos al cuidado de la salud mental y pone en evidencia como hemos ignorado ciertas señales o alertas de esta esfera, que estaban adormecidas por la rutina y los espacios sociales. Por tanto vernos encerrados, aislados y con restricciones nos afecta emocionalmente y desajusta distintas áreas, haciendo por un lado que los síntomas asociados a un trastorno mental se presenten de manera más acentuada para quienes ya venían con un diagnóstico y aquellos que no se habían visto expuestos a situaciones adversas pueden desencadenar perturbaciones de tipo mental.

 

Por tanto las afectaciones a la salud mental no van a desaparecer, ¿Por qué entonces muchos de nosotros preferimos ignorar y adormecer lo que perturba nuestra mente?

Preferimos adormecer y negar lo que nos trastorna mentalmente, desajustando nuestras actitudes, emociones y comportamientos, normalizando la alteración en nuestro estado de ánimo, e incluso en nuestro patrón de sueño y alimentación, justificándolo en tan solo un “estrés” pasajero.

Debido a ello muchos de los que padecen alteraciones en la esfera mental, manifiestan sentimientos de vulnerabilidad y consideran que su estado significa un fracaso e incluso despiertan en sí mismos vergüenza o culpa.

¿Pero a qué se debe esto?

A la ignorancia, los prejuicios y estigmatización en torno a las enfermedades o alteraciones mentales, considerando que acudir a un psicólogo es “estar loco”, y es allí donde viene la censura social, el miedo al que dirán o el “si se enteran que voy a decir”, siendo un tema en que aún se aborda como tabú para muchos.

Por tanto la invitación es acudir al psicólogo, un espacio que permitirá auto conocerse y descubrirse, comprender, analizar y modificar los comportamientos disfuncionales partiendo de la manera en la que estructuramos nuestros pensamientos, pues estos son la base de la realidad que construimos, de cómo interactuamos en ella con los que nos rodean y la calidad de la relación con nosotros mismos. Dentro de este proceso, también es necesario comprender que algunas de las enfermedades pueden estar asociadas a múltiples factores, incluyendo desde los genéticos o desequilibrio a nivel químico en el cerebro, hasta características propias de la personalidad, estrategias de afrontamiento y recursos psicológicos de cada persona.

En ese orden de ideas, cuando invertimos en nuestra salud mental, es un regalo que nos damos a nosotros mismos, no solo en términos de tiempo, sino en términos de aprendizaje y adquisición de herramientas para comunicarnos de manera más asertiva con nosotros mismos y regular mucho mejor nuestras emociones.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

× ¿Cómo puedo ayudarte?